Control del cogollero en maíz alto con pulverización eficiente
Resumo:
Este artículo aborda los desafíos del control del cogollero en maíz alto y muestra cómo la tecnología influye en la eficiencia de la pulverización.
El contenido explica la importancia del tamaño de las gotas, la elección de las boquillas y la estabilidad de las barras.
Además de presentar soluciones técnicas para mejorar la deposición del producto en el blanco y aumentar la eficacia del control de la plaga.
Puntos clave del artículo:
- ¿Por qué el control del cogollero en maíz alto es más difícil?
- Tecnología de aplicación en el control del cogollero en maíz alto
- Gotas medias y gruesas: por qué funcionan en el maíz alto
- Altura y estabilidad de las barras
Productores argentinos que iniciaron la siembra de maíz a mediados de septiembre y octubre deben estar enfrentando, en enero y febrero, el ataque de Spodoptera frugiperda.
De hecho, uno de los desafíos más severos para la productividad es esta plaga. Conocida popularmente como cogollero, esta oruga además encuentra en el maíz alto un refugio perfecto.
En este contexto, para el productor, el problema deja de ser solo la elección del insecticida y pasa a ser, sobre todo, una cuestión de manejo y tecnología de aplicación.
Al fin y al cabo, si el producto no alcanza el blanco, la inversión se pierde.
Por eso, la eficacia de la pulverización está directamente ligada a la capacidad de la máquina para alcanzar la posición donde el cogollero se encuentra alojado.
¿Por qué el control del cogollero en maíz alto es más difícil?
El cogollero recibe este nombre por su hábito de alojarse en el cogollo del maíz. A medida que la planta se desarrolla y alcanza mayores alturas, la arquitectura foliar se vuelve más densa, creando un dosel cerrado.
Este fenómeno actúa como un blindaje natural para la oruga, que se posiciona estratégicamente en las partes más protegidas de la planta.
En este contexto, el control del cogollero en maíz alto se vuelve complejo porque la masa foliar superior tiende a interceptar la mayor parte de las gotas de pulverización.
Sin un manejo adecuado de la pulverización, se produce el llamado “efecto paraguas”. En el que la parte superior de la planta recibe una sobrecarga de producto mientras que el blanco real no recibe tratamiento.
La consecuencia directa es el desperdicio de insumos y el ataque continuo de la plaga sobre las hojas.
En términos prácticos, cada hoja perdida por acción de la oruga representa una reducción en la capacidad de la planta para producir energía, lo que se traduce directamente en granos livianos, espigas mal formadas y menos sacos por hectárea al momento de la cosecha.
Tecnología de aplicación en el control del cogollero en maíz alto
Para garantizar el control del cogollero en maíz alto, la deposición del agroquímico debe ser uniforme en todos los estratos de la planta. Estudios indican que el éxito de la pulverización en este caso está directamente relacionado con la densidad de gotas que logran penetrar en la masa verde del maíz tardío.
Las pérdidas por deriva y evaporación son los principales obstáculos. En regiones de clima seco y vientos constantes, la precisión en la entrega de la gota es lo que separa una campaña rentable de una pérdida técnica.
Por lo tanto, el análisis del espectro de gotas y la velocidad con la que salen de la boquilla de pulverización son factores determinantes. Ahora, las máquinas de última generación ya logran gestionar con gran eficiencia.
Gotas medias y gruesas: por qué funcionan en el maíz alto
La idea de que cuanto menor es la gota, mejor es la cobertura no se aplica en el maíz en estadio VT. Esto se debe, especialmente, a que la gota fina es muy liviana y pierde velocidad rápidamente apenas sale de la boquilla de pulverización.
- El problema de las gotas finas: promueven una mayor cobertura, pero flotan y son fácilmente desviadas por el viento o incluso por el propio desplazamiento de la máquina, quedando retenidas solo en las hojas del estrato superior (el llamado “efecto paraguas”).
- La ventaja de las gotas medias y gruesas: al tener mayor masa, poseen más energía cinética, lo que les permite “atravesar” la barrera de aire y el entramado de hojas, desplazándose con la fuerza suficiente para alcanzar el cartucho y el estrato inferior de la planta.
Sin embargo, para la formación de las gotas adecuadas también es necesaria una definición estratégica de las boquillas de pulverización. El uso de boquillas de chorro plano doble es, en este caso, una de las estrategias más eficaces.
Al proyectar las gotas en ángulos distintos (hacia adelante y hacia atrás), la máquina logra sortear las hojas y alcanzar tanto la cara superior como la inferior de la planta.
Isto aumentando las probabilidades de que el producto llegue hasta la oruga dentro del cartucho.
Altura y estabilidad de las barras
Otro pilar para el control del cogollero en maíz alto es la gestión de la altura de la barra de pulverización. Lo ideal es mantener una distancia constante entre las boquillas y la parte superior del dosel para garantizar la uniformidad del patrón de distribución.
Para ello, las empresas de maquinaria agrícola han desarrollado tecnologías que aseguran esta estandarización:
- Sensores de altura: permiten que la barra acompañe en tiempo real las variaciones del terreno y de la altura de las plantas, evitando que la barra se eleve en exceso ―lo que provocaría deriva― o que descienda demasiado ―lo que afectaría la correcta superposición de los chorros.
- Estabilidad de las barras: la robustez del sistema de suspensión de la barra determina la calidad de la aplicación. Las oscilaciones verticales u horizontales también generan variaciones en la deposición del producto. En maíz alto, donde la velocidad operativa debe equilibrarse con la densidad del blanco, una barra estable garantiza que la gota mantenga su trayectoria vertical hacia el cartucho.</li>
En síntesis, el control del cogollero en maíz alto exige un enfoque que combine conocimientos agronómicos con tecnologías de pulverización.
Comprender que el blanco está protegido por un dosel complejo impone la necesidad de contar con equipos capaces de gestionar el espectro de gotas. Además, asegurar la estabilidad de las barras.
Al invertir en una pulverización de precisión, el productor no solo combate la plaga de manera eficaz. Comate también garantiza la sanidad foliar necesaria para que la planta exprese su máximo potencial productivo.
Después de todo, en un mercado cada vez más competitivo, la eficiencia tecnológica es lo que transforma la inversión en insumos en una rentabilidad real al momento de la cosecha.
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