Pulverizador autopropulsado Jacto Uniport 2000 Plus pulverizando en un campo de trigo

Manejo del trigo: cuidados fitosanitarias para las fases iniciales del cultivo

El ciclo de siembra de trigo para la cosecha 2025/26 ya comenzó en Argentina y Paraguay. Conoce los principales cuidados fitosanitarias para las fases iniciales del cultivo.

La siembra, que normalmente inicia entre mayo y junio, este año se adelantó a comienzos de mayo debido a las condiciones climáticas más secas en ambos países.

Argentina adelanta la siembra de trigo en comparación con años anteriores

En Argentina, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC), a fines de mayo, el 10,5% de la superficie total estimada ya había sido sembrada, con cierto retraso en la zona agrícola central debido a los altos niveles de precipitación pluviométrica registrados en el período.

Sin embargo, para fines de junio, el 72,7% de la superficie estimada de 6,7 millones de hectáreas ya había sido sembrada, lo que representa un avance significativo respecto al promedio de las últimas campañas.

A finales de la ventana, en julio, toda la superficie ya estaba sembrada.

Según el último PAS – Panorama Agrícola Semanal, publicado por la BdeC (ver aquí), casi toda la superficie cultivada se encuentra en buenas condiciones, lo que refuerza la expectativa de una cosecha prometedora.

No obstante, dado que la mayor parte de los cultivos aún se encuentra en las etapas iniciales de crecimiento, el clima de los próximos meses será decisivo para definir el resultado final.

Las lluvias recientes han traído beneficios importantes, asegurando la humedad necesaria para el desarrollo y la fertilización del suelo, aunque también generaron algunos excesos en determinadas regiones.

A pesar de estos puntos a tener en cuenta, el panorama general sigue siendo alentador y apunta a una cosecha que podría sorprender en productividad.

En agosto los productores argentinos deberán preocuparse por los cuidados fitosanitarios de las etapas iniciales del trigo.

Paraguay espera mantener la productividad del trigo para la próxima cosecha

En Paraguay, la siembra está en curso en algunas pocas áreas y ya se ha completado en regiones que tuvieron estabilidad climática a finales de mayo.

Como en Argentina, los productores locales también se encuentran en la fase de cuidados fitosanitarias para las fases iniciales del trigo.

Con los buenos resultados celebrados de la cosecha 2024/2025, los productores locales esperan mantener la productividad por hectárea y la calidad de los granos.

Según la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), la cosecha de 2024 cerró con cifras alentadoras, con cerca de 380.000 hectáreas cultivadas, una productividad promedio de 3.000 kilos por hectárea, generando una cosecha de aproximadamente 1,2 millones de toneladas.

La producción fue suficiente para cubrir toda la demanda interna y destinar los excedentes a la exportación, siendo Brasil el principal mercado comprador.

Para la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (CAPECO) (ver aquí), aunque la superficie cultivada fue menor en comparación con años anteriores, el rendimiento por hectárea fue alto y la calidad de la cosecha excelente.

Este aumento significativo es resultado de condiciones climáticas favorables y del desarrollo de nuevas variedades de semillas, más resistentes a las fluctuaciones climáticas.

Según la División Internacional de Evaluación de la Producción (IPAD) del Servicio Agrícola Exterior (FAS), responsable de evaluar las condiciones de los cultivos a nivel global y estimar la producción agrícola mundial, el rendimiento del trigo para la temporada 2025/2026 se mantendría estable.

La previsión, según el organismo, es de 2.500 kilos por hectárea (ver aquí).

Similitudes en la producción de trigo entre Argentina y Paraguay

A pesar de ser en escalas diferentes, el manejo de la cosecha de trigo 2025/2026 presenta muchas características en común.

El principal punto de convergencia está en el calendario agrícola: el trigo se cultiva como cultivo de invierno, aprovechando el período de temperaturas más templadas y lluvias bien distribuidas de la primavera.

Otra similitud importante es el ambiente: suelos fértiles, buena disponibilidad hídrica y clima adecuado crean condiciones de manejo similares.

Esto incluye, incluso, los principales riesgos fitosanitarios que se enfrentan en el campo: enfermedades foliares como royas, manchas y oídio; la amenaza de la giberela durante el espigado en años lluviosos; y el ataque de plagas iniciales como pulgones y orugas.

De esta manera, las prácticas de monitoreo y control adoptadas en cada país son bastante parecidas.

Por último, tanto Argentina como Paraguay comparten la misma vulnerabilidad a fenómenos climáticos como El Niño y La Niña, que pueden alterar el régimen de lluvias e impactar directamente la productividad.

Así, aunque cada país tenga sus particularidades, existen muchas similitudes en cuanto al ciclo productivo y los desafíos que impone el cultivo de trigo.

Entre algunos de estos desafíos se encuentra el control de plagas a lo largo de todo el ciclo productivo. Considerando que en este momento los cultivos se encuentran en etapas iniciales, ¿vamos a discutir los principales cuidados recomendados para este período?

Cuidados fitosanitarias para las fases iniciales del trigo

El macollaje del trigo ocurre entre 15 y 35 días después de la siembra y es el momento en que la planta comienza a producir los tallos laterales.

En esta etapa, existen algunos cuidados de manejo que son esenciales.

Por ejemplo, las semillas recién germinadas son sensibles a hongos del suelo y a plagas iniciales como gusanos y orugas de suelo.

Para esta fase, los cuidados recomendados incluyen el tratamiento de semillas con fungicidas e insecticidas, así como el control de insectos si se observan signos de ataque.

En plantaciones que ya presentan las primeras hojas, los riesgos se centran en enfermedades foliares, como royas y oídio, además de la presencia de plagas como pulgones y algunas orugas pequeñas que atacan brotes y hojas.

A nivel del suelo, la presencia de malezas puede resultar problemática y debe controlarse mediante herbicidas.

Ante esta situación, los cuidados recomendados son: monitoreo diario del cultivo para detectar enfermedades desde el inicio, junto con aplicaciones preventivas de fungicidas cuando exista un riesgo elevado o antecedentes de plagas en la región.

También es recomendable realizar el control de pulgones con insecticidas específicos si la población supera el umbral de control.

Este es el momento de asegurar también la cobertura nutricional inicial, suministrando especialmente fósforo y nitrógeno en el suelo, para fortalecer las plantas y reducir su vulnerabilidad a enfermedades.

Cuidados del trigo: recomendaciones para la fase de elongación de la planta

Para variedades más avanzadas, sembradas más temprano, las plantas deberían encontrarse en la etapa de elongación, que ocurre entre 35 y 60 días después de la siembra.

En esta fase, la planta aumenta su altura y aparecen los primeros nudos en el tallo.

Las recomendaciones de control aplicadas durante la etapa de macollaje deben mantenerse, añadiendo la aplicación de fungicidas especialmente durante el período de espigado (que inicia al final de la elongación) para proteger las espigas contra enfermedades como la giberela.

Tecnología y pulverizadores: solución para mayor productividad en el trigo

El uso de tecnologías y maquinaria es esencial para el control de plagas, dado que el ciclo productivo del trigo se ve amenazado en diferentes etapas del cultivo.

En este combate, es necesario contar con pulverizadores eficientes, precisos y capaces de soportar largas horas de operación.

La precisión de las máquinas garantiza que las aplicaciones sean uniformes y que tengan la penetración necesaria para proteger todas las partes de la planta, además de contribuir al uso adecuado de los productos fitosanitarios.

Ya hemos comentado aquí en el blog, cómo el uso de pulverizadores modernos, integrados a estrategias fitosanitarias bien planificadas, puede:

  • Prevenir eficazmente enfermedades fúngicas que comprometen al trigo;
  • Controlar plagas comunes de manera eficiente;
  • Aumentar la productividad y rentabilidad de los cultivos;
  • Promover una aplicación más eficiente de agroquímicos, con menor costo y mayor rendimiento.

El resultado de la cosecha dependerá no solo del clima, sino también del manejo

En resumen, el éxito de la cosecha 2025 dependerá tanto del comportamiento climático a lo largo de las etapas de desarrollo de los cultivos, como de la capacidad de adaptación del productor frente a problemas fitosanitarios.

Si quieres saber más, visita el sitio de Jacto y conoce nuestros pulverizadores y sus tecnologías.

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